La constelación de “Bray”. The Waterside Inn

Entre los amantes de la gastronomía, Bray, una pequeña ciudad del Reino Unido en el condado de Berkshire, es conocida como una parada en el peregrinaje al Olimpo de los mejores restaurantes del mundo. Esa ciudad (o pseudo-pueblo) Alberga a “The Fat Duck” de Heston Blumenthal, restaurante considerado en 2005 como el mejor del mundo (actualmente en tercer lugar después del Noma y del Celler de Can Roca) y el mejor de UK desde el 2008 hasta ahora.

El hecho gracioso es que Bray cuenta con 9,000 habitantes. Y sólo por eso ya es bastante notable el tener a un restaurante de ese calibre como casi lo más valioso de su patrimonio y obligada parada si estás de visita. Ni aunque sea en la puerta, que creo que es gratis.

Pero es que no se acaba ahí la historia. Y aquí parte de la clave del capítulo de hoy señores blogvidentes. Y es que en esa ciudad, Bray, también reside “The Waterside Inn”. Otro restaurante con 3 estrellas Michelin, actualmente en el puesto 19 de la lista del magazine “Restaurant”. Y por seguir sumando, Bray con mil veces menos habitantes que Londres, tiene la mitad de los restaurantes de 3 estrellas que tiene UK (los otros dos en la capital: “Alain Ducasse at the Dorcester” y “Gordon Ramsay”). Ahí queda eso.

Allí es donde tuve el placer de poder comer en algún punto del año pasado con endevina Gorina, que amablemente ha cedido fotos de su blog, pues si yo tomé, no sé que hice con ellas.

Aparte de los datos, curiosidades y coincidencias de este restaurante y de Bray, la comida y la experiencia fueron exquisitas. Desafortunadamente sin ninguna sorpresa en los platos (creo que soy víctima de mi cocinamolecularfanatismo, pero tan feliz) disfrutamos de un menú degustación cargado de platos consistentes, bastante convencionales pero con fuerte personalidad de sabores y aromas de cocina Francesa. Una tarrina de Foie gras y pollo que era seriamente magnífica y que, juntamente con el cordero, son de los mejores recuerdos que tengo de los platos principales del menú. Los entretenimientos también surtieron efecto y nos conquistaron desde el principio con su presentación, pero sin duda creo que los platos estrella fueron los postres. Por originalidad y sencillez de ingredientes al mismo tiempo, por construcción y sin duda por el delicioso sabor de saber unir todo eso en un plato. El biscuit con mousse de albaricoque y grosella merece un reconocimiento público a la altura de estatua (en ese pueblo, tampoco nos pasemos), pero el soufflé de frambuesa se llevó la corona del menú y seguro que algún “calambre” si es que la reina ha comido por ahí.

Por otro lado, el lugar y la ubicación eran perfectos para el señorío con el que vestía el restaurante. Con un pequeño muelle que se podía contemplar desde la mesa y, seguramente si el tiempo lo permitía, concluir en él la velada espirituoso en mano al lado de un río que acababa de abrazar la casa donde se ubicaba el Waterside Inn.

La formalidad es el primer requisito para no desentonar en este restaurante. Así como en los últimos santuarios de comida en los que he podido comer y cenar, imperaban los ambientes más bien austeros, en este caso las galas llegaban desde la entrada hasta la cadena del baño. Todo con una elegancia casi barroca para mi gusto. Supongo que de ahí que los precios estén al nivel de dicha opulencia. Aunque en nuestro caso tuvimos la suerte de que el maître era íntimo amigo de la persona que nos recomendó y ayudó con la reserva, y el precio se ajustó al máximo. Un maître que era pura amabilidad y atención en persona por cierto. Pero en general, la calidad, el wow y los precios combinaron para que ahí se quedara la cosa. En una linda experiencia que no creo que repita. Y es que los precios de los vinos en Londres si ya son sorprendentes, en este lugar parecía que te sirvieran sangre de Unicornio.

Seguramente la misma con la que hacen las tintas de impresora.

En fin, gracias a dios de los amigos que nos visitan y se traen una botellita o dos con ellos para cultivar la bodega, porque sino el plan B sería conformarse con beber la sangre de Cristo de botellas de rosca… y eso miedo me da!!

(Fotos en orden anti-cronológico)

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